Apoyo a zonas afectadas por el terremoto del pasado 16 de abril

La Fundación ALDHEA se involucró en el suministro de víveres y productos de primera necesidad en diversas comunidades de las provincias de Manabí y Esmeraldas afectadas por el sismo del pasado 16 de abril.

Tras una primera fase de atención humanitaria y material donde también se desarrolló el envió de voluntarios en diversas localidades afectadas por el terremoto, ALDHEA concibió un plan de apoyo sostenido durante los próximos años basado sobre dos ámbitos básicos de intervención:

  1. el desarrollo de proyectos, modelos y prácticas que aseguren la soberanía alimentaria en territorios afectados por el terremoto, buscando garantizar a la población el acceso a alimentos sanos, culturalmente pertinentes y producidos localmente en régimen cooperativo y comunitario; y,

  1. el desarrollo de actividades culturales que impliquen emprendimientos para la implementación de proyecciones de cine, talleres de lectura, teatro y música en formato de actividades rotativas en zonas de emergencia y en asentamientos de desplazados, así como proyectos enfocados a la activación socio-económica desde el ámbito cultural de estos territorios.

Respecto al primer ámbito de intervención, la Fundación ALDHEA promueve proyectos de huertas agroecológicas para el autoabastecimiento alimenticio de las poblaciones afectadas por el sismo y donde la actividad productiva, pesquera o campesina ha quedado paralizada tras el drama telúrico. Estos proyectos comunitarios aplicados al fomento de la soberanía alimentaria local van acompañados de metodologías para el empoderamiento del tejido asociativo local, buscando normalizar las relaciones sociales en cada uno de los territorios involucrados y romper las lógicas de dependencia agudizadas a partir de los sucesos del pasado 16 de abril.

Respecto al segundo ámbito de intervención, la Fundación ALDHEA sostiene como un eje prioritario de intervención el apoyo psicosocial a través de proyectos culturales a grupos poblacionales fuertemente impactados por los dramas humanos y sociales derivados de los sucesos del 16 abril.

El desplazamiento de población derivado de la catástrofe natural vivida a mediados del pasado mes de abril constituye un problema grave con implicaciones sociales, que afecta a un porcentaje muy significativo de ciudadanos y ciudadanas implicados, y se convierte así mismo en un factor epidemiológico causante de problemas emocionales que deben ser abordados desde diversos ámbitos, constituyéndose en sus enorme desafío que hoy debe afrontar nuestra sociedad.

Los hogares ecuatorianos afectados por el sismo se han visto obligados a padecer un rápido proceso de organización-reorganización, que con frecuencia provoca el traslado abrupto de responsabilidades y tiene especial afectación sobre los sectores más vulnerables. Lamentablemente, en la búsqueda de la supervivencia física y material, las necesidades emocionales y los efectos psicosociales producidos por el desarraigo, el miedo y el temor, así como el duelo por las pérdidas pasan a ser secundarios, priorizándose la reconstrucción física de las ciudades e infraestructuras aledañas, así como el restablecimiento de la actividad económica. Ante esta realidad, desde la Fundación ALDHEA proponemos en diversas zonas de emergencia el abordaje desde el desarrollo de actividades culturales del componente de apoyo psicosocial frente a deterioro del tejido social, la pérdida de la estructura de vida familiar y comunitaria y el incremento de signos de sufrimiento psicológico -como la aflicción y el miedo- que pueden aumentar la morbilidad psiquiátrica y otros problemas sociales como secuelas asociadas a la catástrofe vivida el pasado 16 de abril.

La perspectiva psicosocial de los proyectos auspiciados desde la Fundación ALDHEA en zonas de catástrofe proponen una intervención que busca lograr la estabilización emocional de los individuos elevando los niveles de autoestima, el auto reconocimiento como ser social, con el medio y su entorno.

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